Unas 457.000 personas viven en barrios del área metropolitana de Sevilla que combinan una alta vulnerabilidad urbana con una exposición media o alta al calor. Es algo más de un tercio de la población metropolitana, según los primeros resultados del proyecto de investigación ADIS (Adaptación al Cambio Climático en Barrios Desfavorecidos), en el que participa la Universidad Pablo de Olavide (UPO).

Los investigadores presentaron estos datos el 15 de octubre en la jornada abierta «Los barrios frente al cambio climático», en el Centro Cívico Las Sirenas de Sevilla. Al encuentro acudieron investigadores, entidades sociales y colectivos vecinales.

32 barrios en el área de Sevilla

Según el estudio, en el área metropolitana de Sevilla hay 32 barrios en esta situación. Son sobre todo barriadas de vivienda social de la periferia, como Polígono Sur, Palmete, Torreblanca, Los Pájaros-Amate, San Jerónimo, San Pablo o Pino Montano. También aparecen los cascos urbanos de municipios como Camas, Coria del Río, La Algaba o Alcalá de Guadaíra.

«El calor no se reparte al azar. Se concentra en los barrios que llevan décadas acumulando desigualdad», explica Manuel Fernández-García, investigador del Centro de Sociología y Políticas Locales de la UPO. «Allí, la gente vive el verano en pisos mal aislados y en calles sin sombra y, en el caso de Sevilla, incluso con apagones constantes durante las olas de calor», añade.

El «efecto barrio climático»

El equipo ha delimitado 925 barrios en las áreas metropolitanas de Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla. Para ello ha cruzado el nivel de vulnerabilidad de cada zona con datos de satélite sobre temperatura, confort térmico, vegetación y riesgo de inundación. En las cuatro áreas se repite lo mismo: los barrios más vulnerables tienen menos vegetación y pasan más calor.

Pero, según los investigadores, la pobreza por sí sola no lo explica. La clave es que la población con menos recursos vive en barrios construidos entre 1950 y 1970, densos y con edificios de baja calidad, que hoy funcionan como islas de calor. El equipo lo ha llamado «efecto barrio climático».

Investigar con los vecinos

ADIS quiere saber también cómo responden los vecinos al cambio climático y qué iniciativas colectivas están surgiendo. El proyecto prevé hacer 2.315 entrevistas en las cuatro áreas metropolitanas, estudiar ocho barrios vulnerables y analizar 16 experiencias de innovación social. También estudia efectos no deseados de algunas políticas climáticas, como la gentrificación verde. Su objetivo final es proponer recomendaciones para que las políticas urbanas y climáticas lleguen de forma más justa a los barrios más vulnerables.

La jornada la inauguraron Clemente J. Navarro, catedrático de Sociología y director del Centro de Sociología y Políticas Locales de la UPO, y Marc Parés Franzi, catedrático de Geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona y coordinador de ADIS.

El proyecto lo coordina el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP) de la Universitat Autònoma de Barcelona, con la participación del Institut Metròpoli, la Universidad Autónoma de Madrid, la UPO y la Universitat de València. Lo financian el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y la Unión Europea.