Acaba de marcharse al cielo Manolo Cuervo, reconocido galerista, oriundo de Isla Cristina, afincado en Sevilla desde su infancia -vecino de San Lorenzo durante décadas-, y residente en Castilleja de la Cuesta en los últimos años. Un artista que con sus renovadoras vanguardias revolucionó el panorama artístico de la ciudad. Uno de los más emitentes diseñadores de la imagen gráfica de hitos de la movida cultural hispalense en los años ochenta, destacado cartelista en la Expo´92, festivales de jazz o eventos para el Teatro Clásico de Sevilla. Un diseñador que tenía como grandes inspiraciones el jazz de Miles Davis, el rock de los Rollings Stones y el punk de Lou Reed, además del cine, los movimientos contraculturales de los años 60 y 70, sobre todo la Psicodelia, que inspiró su colores vibrantes y deformaciones ópticas; la estética de Andy Warhol y la cartelería publicitaria norteamericana, singularmente el lenguaje artístico de Jackson Pollock.
La obra de Manolo Cuervo siempre fue conceptual y visual en formas, fondos y colores, acercándose al diseño más contemporáneo del Pop Art, con un lenguaje estético de pintura chorreada -dripping (goteo) como principal sello identificativo, destacando en su estilo una densidad del color que dejaba gran parte del resultado final en manos de la gravedad y la casualidad. Una técnica característica del Expresionismo Abstracto, que Manolo Cuervo dominaba excepcionalmente, y que hacía que su pintura goteara o chorreara sobre el lienzo. Compartía Cuervo con Pollck el sentido de la intuición a la hora de pintar, no naciendo su obra del dibujo milimétricamente planificado, sino del movimiento sobre el soporte, permitiendo que la pintura, chorreada o salpicada, adquiera vida propia durante el proceso de creación.
Su transición hacia el mundo de la religiosidad popular hispalense se produjo sin que el artista renunciara a su estilo personal a riesgo de ser incomprendido.  Su gran desembarco en el panorama cofrade vino de la mano de la Hermandad de la Hiniesta, para la que diseñó el cartel conmemorativo del 450 aniversario de la hermandad. Una obra de gran colorido Pop, tremendamente expresionista, que cogió a la Sevilla cofrade con el pie cambiado, sacudiendo el costumbrismo artístico imperante hasta entonces en ese tipo de cartelería, ampliando los horizontes mentales de la ciudad en ese campo. A este, siguió el cartel de la Hermandad de la Macarena en 2019, donde representó a la Virgen de la Esperanza envuelta en una estética de arte urbano y psicodelia, que está considerado, junto al que realizara Juan Miguel Sánchez, como el más revolucionario de los existentes hoy día en la pinacoteca de hermandad. Poco después, vendría su consagración definitiva con el cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla 2022, que tomó al Cachorro como eje central en un primer plano sobre un fondo repleto de gran fuerza cromática, fusionado con una estampita de la Esperanza de Triana, la misma que llevó bajo su lepanto mientras realizaba el servicio militar en el buque Juan Sebastián Elcano. Tal fue el éxito de la obra, que la Archidiócesis de Sevilla le encomendó en 2024 la realización del cartel conmemorativo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, que tuvo en la histórica Procesión Magna su mayor proyección piadosa y mediática. Finalmente recibiría en 2025 el encargo de su última obra para las cofradías con el cartel anunciador de Santa Misión de la Hermandad de la Esperanza de Triana, donde plasmó el rostro de la dolorosa enmarcado dentro de un gran corazón, al más puro estilo de un álbum de pop-rock.
El impacto gráfico de la obra de Manolo Cuervo en el arte hispalense ha sido tal en los últimos años, que hace tan solo unos días, tanto el Ayuntamiento de Sevilla como la Hermandad de la Macarena han decidido inmortalizar el cartel que dedicó a la Virgen de la Esperanza en 2019, mediante la ejecución de una gran retablo cerámico urbano que se colocará en las traseras de la basílica, lo que a nivel artístico, no solo constituirá un cántico espiritual vanguardista que vendrá a sumarse al rico acervo cultural de la ciudad, sino que perpetuará para siempre las manos y la memoria de uno de los artistas más importantes de la pintura española contemporánea.
Decimos adiós al cartelista de la modernidad, adiós al diseñador gráfico que emocionó a la ciudad con su expresionismo abstracto, adiós al artista que se atrevió a irrumpir con el Pop en el Barroco, adiós a los pinceles insobornables que revolucionaron la cartelería sevillana, adiós a Manolo Cuervo.
*Los fotógrafos Salaza-Bajuelo, el orfebre Pepe Delgado, el periodista Miguel Gallardo, la artista Teresa Guzmán, el cirujano Fernando de la Portilla, el escritor Paco Gallardo, Antonio Escudero y yo lo seguiremos esperando cada fin de semana en nuestra particular tertulia matinal. Gracias eternas por chorrearnos el alma con tus colores de esperanza. Adiós, amigo, hasta siempre maestro.

-Pablo Borrallo-